Sorry, I'm late

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Aquí estoy, hermosa, es
apenas el tercer mes
de este año, apenas mediados
del tercer mes, sábado
de vigilia, y yo ya estoy
en pelotas en la tarde
de lluvia, escuchando
bandas de rock de Estonia
una tras otra, con mi
viejo y poderoso culo
en vital contacto directo con
la misma silla que te
ofrecería si vinieses a
visitarme ahora, y comiendo
un sandwich de queso,
un melancólico sandwich
de queso con pan de
algún día que ciertamente
no es hoy ni ayer,
parece mentira, ¿eh?, un
tipo grande ya, un respetado
hombre de la Cultura,
comiendo queso en pelotas,
echando pedos mientras canturrea
ket ytieks miks
ah miks !
she loves me jee jee jee
,
podríamos incluso decir que es
una vergüenza, ¿eh?,
cuando es sabido que en un
sábado lluvioso de Pascua
todo protozoo aceptable
—o al menos vos y tus amigos—
estaría comentando piadosamente
sus tibias
perversiones sexuales
en la Recova de Posadas,
y en cambio yo aquí estoy aún,
tosiendo, fumando y quizá oliendo,
pero

no me pidas que cambie
esta porquería en la que de pronto
Maian Kärmas dice “what a
wonderful regret !”
(pero en estonio, ¿entendés?) y
Riho Sibul le mete un
acorde de Mi bemol con séptima mayor
(pero con el bajo en Do, ¿entendés? )
que cambie esta porquería
por tu amable tarde en la cual,
eso te lo reconozco, hasta
puede aparecer una frase
referida a Tsai Minh-Liang,
pero convengamos en que
eso no alcanza para disimular
que con tu hermoso grupo humano
mantengo, aunque suene remanido,
un par de claras
e insalvables diferencias,
dado que ellos
a) están muertos
y
b) no huelen.