Occidente Cristiano

Home


 

 

 

En el principio fue el Verbo.
Hoy es meramente la palabra.
No tenés cuerpo, no tenés nada abstracto.
Tu vida, el mundo, todo el sufrimiento,
todo lo que tenés, desde el poder
hasta el sexo crudo en los bolsillos,
todo
no es más que un muro de palabras.
Y yo lo atravieso cuando quiero
y como quiero.
Es inútil que intentes dar la alarma.
Sólo podrías hacerlo con palabras,
más palabras para agregar al muro
que te sigue emparedando junto con
toda tu querida blanca humanidad.
Están perdidos.
No son más que albañiles suicidas
intentando desesperadamente convencerse
de que me pueden describir.