No sé... digo...

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Violar a un sacerdote no es
la mejor manera
de provocar un encuentro con Dios.
No puedo sugerirte una mejor porque
ya sabés, no soy creyente. Pero
sé que esa no es.

Comer la carne reseca de tu abuela
no te despertará recuerdos sobre
tus vidas pasadas. No soy
formalmente un antropófago y
no puedo recomendarte una dieta
adecuada. Pero esa
no es.

Narcotizar hombres para luego
decapitarlos y reducir sus cabezas, y
después introducirlos como
perlitas sin brillo en tu
conducto vaginal para que se
confundan con tus ovarios
no es garantía alguna de
realización materna. No soy
ni jíbaro ni ginecólogo
y mi clásica inoperancia financiera
no me habilita para brindarte
otra garantía confiable.
Pero sé que esa no lo es.

Hablar, reírte, acostarte conmigo,
decir que te lleno tanto, creer
en el amor, verme mañana,
son todas cosas que siempre verás en
los últimos puestos
del ranking de sistemas exitosos para
alcanzar la certeza de género.

                        (el poeta se encoge de hombros)

Pero si no lo ves…