Los Impostores

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Extraños visitantes, sombras huecas
que están fuera del tiempo, de su rueca
maniática y lineal, fantasmas rojos,
sonrientes, que te miran a los ojos
como si compartieran tu café,
tu periódico, tu mujer, tu fe:
eso somos. Y eso explica la inquieta
sensación de tenue muerte indiscreta
que late en algún lugar del lago
estancado de ese ensueño vago
que es tu vida. Pensar que si dejáramos
de pensarte, quedaría sólo el páramo.