I confess

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Confieso
que llegué a pensar por un instante
en cosas como la paz, el
descanso, incluso la
ternura. Lo confieso.
Pero eso fue antes de
que te fueras al baño y
yo aprovechara
para revisar el cajoncito
de tu mesa de luz, antes de
que viera lo que tenés guardado
ahí. Si alguien
guarda tan cerquita de su
almohada
un album con recortes periodísticos
sobre crímenes seriales, la paz
y la ternura no pueden
venir también incluidas
en el mismo pack de oferta.
Esto puede ser un buen punto
para que me enamore perdidamente
de vos, pero
también me decide a desaparecer
ahora mismo, así, con
las zapatillas en la mano,
antes de que termines tus
cuestiones en el baño,
escabulléndome
para evitar las consecuencias
de enamorarme o ser asesinado,
que en ambos casos
son
las mismas.