Elogio de la camarera

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Nunca lo entenderías.
Diciembre es un gran mes para
la chica del bar,
porque compra el Libro de las Predicciones
para el año próximo (no le dije
que escribí la contratapa,
hubiera sido un truco muy barato).
No podrías comprenderlo porque
vos sos impecable como
la mancha que no hallaré
en la ropa interior de ese anciano sentado
junto a la ventana, en caso
de que deje mi café y vaya a investigar
bajo sus pantalones. La chica del bar
no lo haría por mí
aunque se lo rogase,
pero en cambio sé que
abriría para mí su Libro de las
Predicciones si yo le contara
que el pasado es una puta del puerto
empeñada en resolver la Teoría de las Cuerdas.
Lo abriría y me buscaría una respuesta aunque
no supiera con certeza si hubo una
pregunta: esto es algo que vos,
como teórica del devenir,
no podés entender.
Y sin embargo es esa la razón
por la cual ahora es de noche y
vos seguís rumiando insípidos
cálculos de probabilidades
mientras la chica del bar
me pregunta dulcemente
si puede usar mi baño.