Borges on Avon
 

Home

 

 

XXXVI

 

La manzana pareja ya no existe en el barrio.
Tu poema fue absuelto de las cargas del bronce.
Ya lo mítico es mítico, por obra del torpe
desatino perpetuo de esta patria baldía.

Guatemala, Serrano, Paraguay, Gurruchaga
ya no es la manzana, porque Serrano es Borges.
Te rasgaron el verso, y ahora tu nombre es calle :
una venganza sorda que te roba el olvido.

El río inmóvil persiste. Persiste el aroma
de los tangos que oíste, “El choclo”, “La morocha”.
Persiste ya sin sangre el arrabal desangrándose.
Sólo ha muerto una cosa: la manzana pareja.

Si temiste la broma de alguna enciclopedia
en la que tu nombre conviviera con ese otro,
tu odiado, más burdo fue el destino del encuentro:
Perón y Borges comparten mapas callejeros.

Llamaron Lugones a la calle que Lugones
recorrió en busca del lugar para suicidarse.
Llamaron Borges a la calle que en tu elegía
nombraste para una eternidad que se ha disuelto.

A mí se me hace cuento que hay inconciencia en eso.
Tampoco inteligencia. Hay la antigua falacia
del brindis, escondiendo la ropa sucia de este
país caníbal que devora su propia carne.

Tu mítica manzana ya no existe. Mi padre
allí creció. Busca aún la calle que le falta.