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XXXIX

 


Dicen que los verdugos no aman la lluvia
y fabrican eneros apócrifos en pleno abril.
Y que existe un isleño alquimista
que amasa verdugos.
Dicen que el alma existe,
y que es un invento de los verdugos
con el fin de que el lenguaje del tormento
sea universal.
No hay reglas fijas para reconocerlos
salvo que se asustan del pan casero
y el hecho de que su sombra contagia el mal de ojo
y el de que no siempre detrás de la capucha
se esconde un rostro.

 

(para Alberto Muñoz)