Borges on Avon
 

Home

 

 

XXXIII

 

Solo, seco, sometido en el sueño
por el pánico pleno y poderoso
de un dios demente y dislocado, el dueño
de mi cansado corazón —curioso

reflejo que repite rotas runas—
se asoma al azaroso artificio
del verso, y vierte viejos vicios
que ladran, lujuriosos, a la luna.