Borges on Avon
 

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XX

 

Aprieto la distancia entre las yemas
de tus párpados hartos de rocío,
y atónitas pestañas, como gemas
saladas, anhelan el extravío
de tantas noches cálidas y heréticas
que ya no son, que ya no están, que fueron
barridas por las páginas proféticas
que lenguas venenosas escribieron
a espaldas de los fuegos que encendimos
y dejamos helarse en la intemperie,
creyéndolos invulnerables. Fuimos
la presa distraída de una serie
de hechizos convergentes. Los traidores
hicieron su festín con los despojos
de la gloria inconciente de las flores
que echábamos a mares por los ojos.
Ahora que la lluvia no nos salva,
¿qué haremos con la maldición del alba?.