Borges on Avon
 

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XVI

 

No estás aquí, lo sé. No es la muerte
un lugar. En la nada no hay espacio.
Sólo hay piedra y tierra, y una suerte
de menhir sin sus centurias. Despacio,

con cierta timidez, voraz, me inclino
acercando mi rostro a la tumba
para una foto. Y entonces retumba
tu risa de fantasma ginebrino:

“No hay en la muerte más que muerte. Hubiera
preferido quizá otra manera
de eternidad, además del olvido.

No hay ni siquiera polvo enamorado:
piel, sueños, huesos, versos usurpados,
ya son de nuevo polvo sin sentido”.
 


(Tren llegando a Roma)