Borges on Avon
 

Home

 

 

Don Quijote

 

 


Un hombre, desterrando viejos llantos,
se planta frente al sol, que es un molino,
y cambia para siempre su destino
(que es el mío, el tuyo y el de tantos).

Un hombre que es los hombres anteriores
y el polvo de los que aún no nacieron.
Da igual “los que vendrán” o “los que fueron”:
no hay tiempos mejores o peores.

Cansado de soñar sueños posibles
decide ser un sueño irrepetible
y anota en el polvo del camino

que, entre tanto castigo que nos llueve,
es siempre el amor lo que nos mueve,
por mucho que se nieguen los molinos.