Borges on Avon
 

Home

 

 

VIII

 

El roce delicado de una boca
en otra boca ajena, no la mía,
devuelve a mi memoria aquella loca
y vagabunda vida que nacía

de unos ojos ajenos también, pero
tallados en la ruta peregrina
de una eternidad que ya no espero
parado en cierta calle, en cierta esquina

ajena ya también, como lo es todo
aquello que esperamos. Un recodo
del sendero ahora es mi morada,

y por lo bajo, casi como un canto
ritual, hilo las cuentas del espanto
mientras, ajeno, espío encrucijadas.