CARMEN CURICHE


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Padre
 

Tus pisadas marcaban con firmeza
una historia que ha quedado plasmada en mi ser,
tus manos de trabajo gruesas y fuertes
tomaban las mías para caminar por esta fría ciudad;
me sentía tan segura, seguridad reflejada en este caminar.
Dureza logré ver en tus ojos oscuros
y a la vez el amor protector que jamás vi en otra mirada,
las palabras se hacen tan lejanas y extrañas.
Sentada en tus rodillas al lado del fogón
te escuchaba conversar con mi abuela,
sin entender muchas veces la razón;
la felicidad irradiaba en los corazones.
Seguridad sólo conozco a tu lado y de nuestra gente,
pues ya grande logro darme cuenta de todo lo hermoso que me has dado,
de todo lo que irradiaron tus palabras en este corazón.
Lejos de tu esencia has sembrado estos caminos,
el camino que seguiré yo gracias a ti
y seguirán atrás, luchando porque así somos,
porque así nos enseñan nuestros antepasados,
porque lo has dejado muy claro.