LEONEL LIENLAF


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Los rankings son engendros ajenos a la poesía, afortunadamente. Pero tampoco sería injusto decir que, junto con Graciela Huinao y Elicura, Leonel Lienlaf integra la trinidad más visible dentro del panorama poético mapuche (los tres se enojarán por esta caprichosa consideración que acabo de hacer, los tres antepondrían a muchos otros hermanos poetas).

Música por partida doble: como poeta y músico, Leonel potencia la sonoridad del mapudungun en sus textos que, como realmente debiera ser tratándose de este idioma, parecen concebidos para la oralidad antes que para la página inmóvil o el sentido literario y literal. Todo el que escuche el disco compacto “Canto y Poesía Mapuche” (Mundo Vivo, Santiago de Chile, 1998) entenderá enseguida de qué estoy hablando.

Imagen por partida doble: poesía y cine también se han unido en su trabajo, como puede verse en los guiones de We Tripantu o Quinquen, tierra de refugio (dirigida por Margarita Campos).

Nació en la comunidad mapuche de Alepue —Valdivia, Chile—, en 1969, el día del Año Nuevo mapuche. Traducido al inglés y honrado con distinciones como el Premio Municipal de Literatura de Santiago, algunos de sus libros son: “Pewma Dungu”, “Se ha despertado el ave de mi corazón”, “Voces mapuches”.

 

Bajan gritando ellos sobre los campos
 

Bajan gritando ellos
sobre los campos
silbando por los esteros
corro a ver a mi gente
a mi sangre
pero ya están tendidos
sobre el suelo
hiriendo de muerte la tierra
dividiendo mi corazón.

Entré en busca de mi calor
a mi casa ardiendo
Brotó el estero de mis lágrimas lloviendo sobre mis pies.

¿Ustedes entienden mis lágrimas?
Escuchen al aire explicarlas.

Están pasando los años
Están pasando los nidos

sobre el fuego
Está pasando la tierra
Y ya me estoy perdiendo entre las palabras.

Escuchen hablar a mis lágrimas.