-VÁYANSE TODOS A LA MIERDA, dijo Clint Eastwood-

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Y todo porque Tatiana ya no está

 

Merlina K. en el contestador:

“¡Nejed, ¿dónde carajo te metiste?! Llamame, no importa la hora que llegues. El juez ordenó los exámenes de ADN. Mañana temprano tenemos que presentar el escrito negándonos. Ya hablé con los abogados de Federico. ¡Llamame!”.

Hay momentos en que todo este asunto me parece tan ajeno... Me cuesta relacionarlo conmigo, me niego a hacerlo. Pero el sonido del teléfono me lo trae de vuelta. Debe ser Merlina.

Hola... ¿Cómo estás?”.

Andrea.

Mi vieja me dijo que la otra noche pasaste por acá...”.

¿Te dijo eso? A mí me dijo otras cosas. Una serie de delirios mierdosos que supuestamente vos le contaste sobre mí”.

Sí, bueno, eso... olvidate, mirá, yo...”.

¿Que me olvide? ¡Me amenazó con denunciarme por haberte golpeado! ¿Qué carajo te pasa, Andrea, te volviste loca?”.

No, bueno, es que... no sé, supongo que interpretaron mal alguna cosa que les conté, y...”.

...y no hiciste un gran esfuerzo por aclararlo”.

No me trates mal. Yo nunca quise que hubiera cosas feas entre nosotros. Está bien, por ahí dije alguna estupidez medio confusa, pero entendeme, todo esto fue muy duro para mí... Vos tendrías que entender...”.

Entenderlas es casi la única relación que tengo con las personas. Lo cual me tiene harto. Y en cuanto a si fue duro o no... te recuerdo que vos te fuiste. Así que, a llorar a la iglesia”.

Está bien, puedo entender esa carga agresiva en vos, pero pensá que...”.

Pará, Andrea. Lo último que quiero es que ahora empieces a entenderme. Simplemente, dejame de joder”.

¿Y entonces por qué pasaste por mi casa?”.

¡Para recuperar mi Glenlivet! ¡Esa botella se convirtió en un asunto personal para mí! ¡Decile a tus viejos que, así como ellos me quieren denunciar por tu testimonio de mujer golpeada, yo les voy a meter una demanda judicial y voy a recuperar la tenencia legal del Glenlivet! ¡Quedan advertidos! ¡Chau!”.

El golpe con el que corto casi acaba con el pobre teléfono, pero es tan, tan liberador... Qué importa que Andrea se quede pensando en entender mi carga agresiva... Ya no voy a tener que enterarme del resultado de ese análisis.

Tati, maldita seas, ¿por qué no te quedaste conmigo para siempre? ¿Por qué no cruzaste la última línea y te quedaste fuera del tiempo y el deber ser, conmigo?

¡Teléfono otra vez!

¡Te dije que me dejaras de joder!”.

¿Por qué, decidiste hacerte el ADN a través de la obra social de Argentores?”.

Ah, Merlina... Perdoname...”.

Todo bien. Es obvio que eso se lo estabas diciendo a otra”.

Es obvio, ¿no? Es obvio que suelo estar a destiempo con las mujeres”.

En lo que respecta a mí puedo certificarlo. Pero ya hablaremos de eso en otro momento”.

Cuántas cuentas sin saldar, mierda. Necesito contratar una auditoría kármica, si es que tal cosa existe.

Ahora el asunto es salvarte, no hundirte más”, y se ríe con la risa de Baal Shem Tov, como mínimo. “Oíme, ya tengo listo el escrito. Encontrémonos mañana a las ocho en el bar de la esquina del juzgado, así te pongo al tanto de todo”.

Mi hermosa princesita judía... No sabés cuánto bien me hace que en estas horas hagas surgir tu muy oculto costado de futura idische mame y me protejas y me resuelvas todo. Tu nejed te adora.

A destiempo, sí. A destiempo. Y no me quejaría, juro que no, si no fuera porque por eso no estás acá conmigo, Tatiana. Yo te amaba tanto, tanto... Ya sé que lo que te pedía era que te despojaras de todo proyecto incondicionalmente y a cambio de nada, pero, ¿qué podía hacer? Vos sabías que yo había cruzado la línea hacía rato, y desde el otro lado no se vuelve. Se puede sonreír, conversar y hasta “hacer el amor”, pero siempre está la cortina invisible que te impide volver a cruzar la línea de regreso a los proyectos, la convivencia social y el tiempo compartido.

Si, ya sé, amor, ya lo sé. Ya sé que con que sólo te hubiese empujado un poquito, hubieras dejado todo y saltado hacia el otro lado conmigo. Pero vos también sabés, porque nadie me descifró como vos: sabés que mi pequeña almita cobarde no se animó a cargar con ese peso. Porque yo no salté del otro lado en un heroico acto de arrojo. Al revés: durante muchos años luché por evitar ese salto. En realidad, siempre me tuve miedo.

Pero un día, sin quererlo, ya estaba del otro lado. Y vos no, y eso es todo. ¿Cómo querés que no me convierta en este payaso peligroso, insalubre, en esta maldición que sonríe? ¿Qué puede importarme nadie que habite este mundo árido que logró quedarse con lo más mío?

Claro que quiero que lo paguen. Por supuesto. Hasta el último día. Me voy a morir masticando mi venganza secreta e interminable.

   

Irwin Allen y ABC

presentan

a James Darren y Robert Colbert en...

 

 

Escena 29

Ext – Bar – Día

 

Tony y Doug conversan mientras beben cerveza.

el Videograph pone:

 
 

Buenos Aires, Argentina. Año 2000...

TONY

Me preocupás, negro. Es demasiado. No existe una mina así. Tatiana no puede ser perfecta. Algo le tiene que faltar. Algo, no sé....

 

DOUG

(INTERRUMPIENDO) Conoció personalmente a Roger Corman. Estuvo una vez con él.

Tony acusa el golpe. Trata de recomponerse. Tras una pausa:  
 

TONY

Está bien. Lo acepto. Es perfecta. Es un ser mitológico.

Ambos quedan pensativos. Corte.