-PRÓLOGO, por Majo Fontaner-

Home

 

 

 

(Este texto, escrito originalmente como Prólogo, finalmente fue incluido en la contratapa del libro)

 

« Lo bueno de escribir un libro como este es que luego lo leerán tus amigos, la gente que te quiere. Y entonces dejarán de quererte. Qué alivio »

 

Así comienza esta novela, y esas palabras podrían eximirnos de más comentarios de presentación. También bastaría con reproducir el siguiente diálogo, real, entre un célebre escritor francés y el autor de este libro:

Tu problema es que escribes pensando en jóvenes rebeldes. Y los que compran libros en esta época no son ni una cosa ni la otra. La rebeldía es un anacronismo. Ya no hay más rebeldes.

Es cierto. Ni siquiera hay jóvenes.

El mismo sarcástico inconformismo está presente en cada página, montado sobre un humor —en el lenguaje y en las situaciones— que acarrea un efecto residual más bien corrosivo. No es, por cierto, un libro sin contraindicaciones.

El delgado hilo conductor del relato es un hecho policial al que ni siquiera el protagonista, a pesar de que podría terminar seriamente comprometido, parece darle demasiada importancia. Porque más que nada la novela es el registro minucioso de la mirada de este protagonista paseándose con una perplejidad disfrazada de cinismo sobre los personajes y las circunstancias de esta época, que él define como «la era del afecto, esa forma bastarda y minusválida de la pasión».

La originalidad narrativa de Barron logra que las situaciones y personajes de la novela nos resulten más cotidianos y reconocibles cuanto más delirantes o incluso fantásticos nos los presenta. Ya se trate del niño mendigo con ruedas en lugar de pies que alberga en su casilla de cartón a un personaje bíblico e inmortal, o del abogado que convive con un robot llamado Presidente Perón, o de los hermanos gemelos que viven en pareja y quieren adoptar un bebé, o del calidoscópico y extravagante catálogo de mujeres que entran y salen de la vida del protagonista, nunca la impresión del lector es de extrañeza sino de reconocimiento, de complicidad, porque el motor de la imaginación de Barron se alimenta de lo que sucede en plena calle... claro que pasado por una lente de aguda acidez.

  

Néstor Barron nació y vive en Buenos Aires. Durante los últimos quince años se dedicó a escribir numerosos libros, guiones de radio y programas de televisión, además de su trabajo como historietista para editoriales de Europa, en donde también ha escrito y dirigido documentales. A pesar de todo lo cual insiste en definirse como, esencialmente, un músico.

Consultado acerca de esta novela, en lugar de remitirnos un análisis desde el punto de vista del autor como esperábamos, sólo nos envió un e-mail en el que opina que «debe ser muy interesante, puesto que no fue publicada por ninguna multinacional del libro». Esta clase de respuestas revela que, en su caso, no resulta fácil trazar los límites entre el autor y el personaje.

Al momento de la publicación de este libro, Néstor Barron está trabajando en su siguiente novela, titulada “:Jazz:” y definida por él como «la gran novela psicótica argentina» (?), y en un libro de relatos que se titulará “Cómo matar a tu madre y a la madre de tus hijos”.