-VÁYANSE TODOS A LA MIERDA, dijo Clint Eastwood-

Home

 

 

 

Morir por morir...

 

Fue muy bueno. Fue más que liberador. Y en el agua: eso fue lo mejor, sí. Ahora el agua de la ducha sigue cayendo sobre nosotros y Majo está recostada con su espalda sobre mi pecho. Mis piernas atrapan sus piernas, mis brazos desde atrás rodean su cuerpo todavía eterno por unos cuantos años más. Ya no quedan espumas ni algas en la bañera, sólo agua transparente siempre renovada por la lluvia que cae principalmente sobre su vientre y su pelvis. Qué vista maravillosa desde mi perspectiva: unos mechones de cabello, un poco del perfil de su rostro, sus pechos como islas flotantes, el pubis deliciosamente teñido de violeta... Si estiro un poco los brazos alcanzo su entrepierna. Puedo jugar un poco con los labios, puedo entreabrirlos un poco. Uno de los chorros de agua de la ducha: eso se necesita. Con movimientos suaves y coordinados, expongo su clítoris a ese ataque acuático. Majo se estremece toda, lo siento en cada parte de su cuerpo apoyada en el mío. Ayudo con mis dedos a que el chorro de agua haga contacto constante. Majo tiembla, atenazada por mis piernas y mis brazos, clavando sus uñas en mis muslos, tiembla y se muerde los labios, suelta algún sonido gutural, sus nalgas se tensan —lo siento en mi pelvis—, cada tanto un espasmo la recorre. Pero el chorro de agua es implacable. Sigue y sigue y sigue...

(Hagamos una encuesta clitoridiana: Señor clítoris, ¿prefiere usted que Federico lo use como tema de una novela, o que un chorro de agua lo embriague hasta perder el sentido?).

Pero entonces Majo explota en un grito. No hay necesidad de ninguna encuesta.

Pasan un par de minutos, y cierro la ducha. Salgo de la bañera para abrir la puerta del baño, o el vapor nos reducirá a esqueletos. Entonces suena el teléfono. La voz de Ludo resuena metálica e histérica en el contestador:

Dos cosas. La primera es, obviamente, que renuncio a representarte legalmente. La segunda: cumplo en informarte que el juez va a pedir pruebas de ADN a Federico y a vos, y que está considerando procesarlos. Pruebas de ADN. Adiós...”.

Entre la realidad del clítoris y la realidad del contestador, parece claro que llegó el momento de tomar una decisión. Bueno, Jacques Brel ya lo había dicho:

Morir por morir

prefiero morir antes de que mi vida sea vieja

morir entre el culo de las chicas

y el culo de las botellas...”.

 

Y, sí. Morir por morir...