-VÁYANSE TODOS A LA MIERDA, dijo Clint Eastwood-

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Lil

 

Jorge me conoce desde siempre. Nuestras vidas fueron un largo ejercicio de descubrirse uno al otro y, en esa búsqueda, cada uno a sí mismo. Creo que encontramos un juego sin resolución final, y eso nos mantiene unidos. O quizá sea el alcohol.

¿Creés que Lil estará a esta hora?”.

Lil tiene que estar”, dice, y se relame.

Y Lil está. Bañándose, así que nos grita que entremos, que está abierto. Jorge quiere ir hacia el baño, pero antes de que llegue Lil sale a recibirlo, mojada, con sólo una toalla alrededor de la cintura.

El tema es que Lil tiene una sola teta. En el medio del pecho. Hermosa, perfecta, maravillosa... pero una sola. En compañía de otra igual —y ambas en su posición natural— formarían un conjunto mucho más que apetecible, pero... no hay otra. Hay una sola. En el medio.

Como Lil creció en democracia, no le parece correcto que se haga ningún comentario sobre su única teta. Ni aunque fuera “cómo me calienta”, cosa que Jorge ya le comentó un par de veces. Sí le parece natural que uno ni siquiera demore una mirada en ella, que pase por alto el detalle. Lo cual es difícil si te recibe con esa toallita bonsai tapando apenas su pubis y nada más.

La diferencia está en los ojos que miran, no en las cosas que esa mirada establece como diferentes”.

Esa es la forma en que Lil dice “dejá de mirarme la teta, baboso”. Pero Jorge no se da por enterado.

Traje chocolate en rama. Y traje para fumar...”.

Es una combinación que hace temblar todas las convicciones de Lil.

¿Sí...? Bueno, pero... lo que pasa es que después te empezás a poner demandante, y...”.

...y dicen que la tercera es la vencida. Si sé contar, esta sería la tercera vez que fumamos juntos”.

No me gusta cuando me hablás así. Y no entiendo por qué lo hacés. Vos no sos así, tan... primitivo”.

 

Diccionario Lil: “Primitivo”: ente que no se cuestiona lo que siente ni por qué lo siente, y hasta se deja llevar por ello; dícese también de quien no ha leído libros o artículos de autoayuda, o los leyó sólo como material humorístico.

 

Primitivo”, repite Jorge. “Esta chica me está elogiando, ¿vos qué opinás?”.

Creo que esa idea la calienta. Si vuelve a decir ‘primitivo’ tiene un orgasmo”.

¡No se puede hablar con ustedes dos! ¡Nunca hablan en serio!”.

Analizando con detenimiento las circunstancias acaecidas desde que entramos a la casa hasta esa última frase que Lil pronunció con un mohín delicioso, casi divertida, y que fue acompañada por un corto balanceo arribabajo, casi un hipo, de su única teta... bueno, no imagino argumento alguno que justifique una frase seria.

Pero Lil, ya lo dije, nació el mismo año que la democracia argentina, una de cuyas bases es el principio por el cual cualquiera puede decir cualquier cosa sin ningún rigor, justificación o solidez conceptual. El mismo principio según el cual alguien podría plantear la eliminación total de la raza coreana, por ejemplo. ¿O acaso hay un vademécum de ideas “correctas” para expresar sin rigor alguno, quedando prohibidas las que no estén allí nomencladas?

No sé qué pasó mientras pensaba en estas cosas orinando en el baño, pero ahora que salgo la veo a Lil aprendiendo a armar un cigarrillo de marihuana. Antes de este momento, sólo quedaban en el mundo tres chicas que no sabían hacerlo. Lil era una de ellas; las otras dos no existen. A la mierda con el primitivismo...