Introducción a "berenice" de edgar allan poe

 

La verdad es que no tiene mayor sentido a esta altura presentar a Edgar Allan Poe. Basta en todo caso decir que es, simplemente, el inventor de todo lo que se hizo en narrativa fantástica –escrita, filmada, representada– durante el siglo XX. Borges, yendo un poco más lejos, escribió que la historia de las letras occidentales no se comprende sin él. “También”, agregó, “y esto es más importante y más íntimo, pertenece a lo intemporal y a lo eterno, por algún verso y por muchas páginas incomparables”.
        Algunas de esas páginas que lo justifican están en “Berenice”. Es un relato neurótico, y morboso en su regodeo con esa neurosis. Y es un cuento de vampiros donde la palabra “vampiro” o la evidencia de esa presencia no se mencionan nunca. Sería tonto adelantar más, pero en eso reside su genialidad, así como en el espeluznante y deliciosamente maniático final.

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