Introducción a "el vampiro" de john polidori

 

Muchos aconsejan hacerse de amigos influyentes, o relacionarse con personalidades importantes. Esto puede ser útil para quien no tenga más inquietudes que colgarse de estas amistades sin ninguna ambición de desarrollo personal; para quien quiera ser, de alguna forma, un parásito –o un vampiro– de sus amigos notables.
        Pero si alguien siente inquietudes profundas y cree que tiene algo para dar a este mundo, las amistades notorias no siempre son el camino más indicado. Pregunten sino a John William Polidori (1795-1821), un honesto y más que correcto escritor que fue fagocitado por la sombra tremenda de sus enormes amigos: Lord Byron, Percy Shelley, Mary Shelley. La contribución de Polidori –nada menos que el relato que inaugura la moderna narrativa vampírica- fue sepultada bajo la gloria ajena, y él olvidado.
        De por medio hay un mito: la noche del 16 de Junio de 1816, en Villa Diodati, junto al lago Leman, en Suiza, Lord Byron sugirió a los Shelley y a Polidori que cada uno escribiese una historia de terror. De ese desafío nacieron “El Vampiro” y “Frankenstein”.
        De hecho, Percy Shelley y Byron no cumplieron su parte, y Polidori escribió primero -según palabras de Mary Shelley- “una idea terrible sobre una mujer con una cabeza convertida en calavera, que recibió tal castigo por espiar a través de una cerradura algo muy chocante y censurable -he olvidado qué”.
        Al dejar Suiza, Byron abandonó también a Polidori. Luego de intentar suicidarse, este se fue a trabajar a Italia, volviendo a Inglaterra poco después sólo para enterarse que su relato “El Vampiro” había sido publicado a nombre de su ahora odiado Byron. Su reclamo ante el editor Mitford le costó ser acusado por plagio. Al fin decidió suicidarse, quizá para evidenciar con su sacrificio lo injusta que había sido con él la vida, pero de ser así también fracasó porque el forense –presumiblemente por cuestiones de buen nombre familiar- diagnosticó “muerte natural”.
        Si uno quisiera unirse a las injusticias contra Polidori, podría decir con torpe psicologismo que el personaje del cuento, Lord Ruthven, es un retrato de ese Lord Byron que se bebió la vida de Polidori sólo para arrojarlo a un costado después. Pero el cuento es mucho más que eso.

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