NOTICIA SOBRE ESTE LIBRO

 

 Este libro fue concebido a la manera de los Bestiarios medievales. Es decir que no busca la exactitud del catálogo riguroso, sino el placer de la sorpresa y la maravilla ante las historias que la humanidad ha ido contando a través de los tiempos y las culturas, a lo que simplemente agregué el comentario que cada uno de esos datos me sugirió. El mundo es demasiado fascinante como para discutir si además es real.
Una de mis abuelas (como muchos argentinos nací de los barcos, y soy italiano, irlandés, español, portugués y quién sabe qué más) repetía siempre al finalizar una de sus desaforadas anécdotas: “Ma... Se non è vero, è ben trovato”.
        Con esa visión junté y transcribí la información que hay en este libro. Y la volqué atendiendo a la misma idea que Alan Wats expresa en el prólogo a sus memorias: “prefiero los libros que son como jardines en los que uno puede pasearse, libros que se pueden abrir y empezar a leer por cualquier parte, y no los que son como túneles o autopistas en los que hay que entrar por el punto A y salir por el punto Z...”.
        En este caso el jardín es oscuro y en él acecha la sombra de la Bestia. No imagino situación más seductora que esa.

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