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capítulo 2: "donde ita llega a lamehuapi" (ver Vocabulario a pie de página)

¿Dónde estoy?—, se preguntó Ita despertando y mirando a su alrededor mientras se sacudía la arena de su cuerpo. El lugar parecía una isla, donde el viento soplaba calmo. Ita sintió algo familiar con ese viento, y le habló:

¿Dónde estoy?

Como única respuesta, el viento pasó suavemente por su rostro, acariciándolo.

¿Pero dónde estoy?—, repitió Ita más ofuscado.

¡Estás en Lamehuapi!—, le gritó desde atrás una voz afónica y gutural.

Ita giró y no vio nada, excepto una cueva entre las rocas cuya entrada miraba hacia el mar.

Se acercó a ver, al tiempo que de la cueva salía un lobo marino. Sin darle importancia, Ita habló hacia el interior:

¿Hay alguien ahí?

No. Vivo solo—, contestó el lobo marino ante el asombro de Ita. —¡Al fin llegás! ¿Por qué tardaste tanto? ¿Te creés que es agradable estar así, con una flecha clavada, y que nadie aparezca? ¿Eh?

Eran demasiadas cosas que Ita no entendía: por qué había llegado hasta allí, qué era esa isla, por qué el lobo marino le recriminaba tan enojado que no hubiera llegado antes, y de qué flecha hablaba, porque Ita no veía ninguna.

Mientras el lobo resoplaba indignado, dando pequeños saltitos pesados e impacientes con el empuje de su panza a un lado y a otro, y movía irritado sus aletas delanteras revoleando piedras y caracoles por doquier, Ita se apoyó en una roca poniéndose una mano en la frente, respiró profundo, y preguntó:

Empecemos por la flecha: no se ve…

¿Cómo se va a ver una pulqui (*) invisible? ¡Y las pulqui que se usan en los hechizos son siempre invisibles!

¿Hechizo? ¿Quién querría hechizar a un lobo marino?

Yo no soy un lobo marino. Soy un marino…

Se hizo entonces un largo silencio entre ambos. Y cayó la noche. Hasta que Ita reaccionó:

¿Un marino? ¿Un… un hombre?

¡Claro! Era marino en el Caleuche

¿Y eso qué es?

¿Cómo no sabés? ¿Para que te enviaron a vos, si no sabés nada?

No sé quién me mandó ni para qué. Pero a ver: empecemos entonces por el barco…

No terminó Ita de decirlo cuando una luz blanca de una potencia enceguecedora pasó a gran velocidad por sobre las aguas del mar, dejando tras de sí una estela de pequeñas esferas fosforescentes que se disipaban al instante en la oscuridad de las olas,  creando un murmullo en el aire de la noche.

Acabás de ver el Caleuche—, dijo el lobo señalando hacia el mar.

Ita enmudeció. Al verlo lívido y tan confuso, el lobo se decidió a contarle la historia.

 

 

 

 

 

 

 

VOCABULARIO:


o LAMEHUAPI
Literalmente, “Isla de los Lobos Marinos”.

o PULQUI
En idioma mapuche significa “Flecha”.
 

 

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