Introducción a "vera" de villiers de l'isle adam

 

La cultura celta parece haber alcanzado en los comienzos de este siglo XXI el punto máximo de difusión de toda su larga historia. Sin embargo, la que probablemente fue su cuna primigenia sigue siendo bastante desconocida, llevándose Irlanda casi exclusivamente las palmas del celtismo. Esta cuna, aún hoy un vivísimo centro artístico y musical, es Bretaña, en el norte de Francia.

Allí nació Villiers, aristócrata que sin embargo llevó luego una vida muy pobre en Paris, tan interesado en el ocultismo como en Hegel. El simbolismo, las ciencias herméticas y su gusto por Poe se conjugaron especialmente en su obra más conocida, los “Cuentos Crueles”, un puñado de alucinaciones maravillosas que justifican su inclusión en cualquier lista de cultores de la imaginación pasada por el tamiz de lo tenebroso, a lo cual Villiers solía agregar un toque de romanticismo.

“Vera” es una deliciosa hermana de la “Ligeia” de Poe, tan igual y tan distinta. Si bien era bella, Ligeia admiraba y seducía por su enorme inteligencia y su sabiduría sutil. Vera es toda sensualidad (de hecho, muere haciendo el amor), toda tierra y ardor. Ligeia es la abstracción, Vera la belleza y la corporalidad. Poe era un atormentado, Villiers un atormentado aristocrático. Incluso si se comparan retratos de ambos, se ve que Villiers era un Poe “bonito”. Esos matices aumentan el goce de tener ambos cuentos juntos en un mismo libro.

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